El trastorno límite de la personalidad (TLP) o trastorno borderline, se asocia a un elevado sufrimiento tanto para la persona que lo padece como para su entorno. Se trata de un trastorno en el que aparecen alteradas áreas de funcionamiento fundamentales, como la cognición, la afectividad, la actividad interpersonal y el control de los impulsos. La inestabilidad persistente en todas estas áreas constituye la característica fundamental del TLP.

Prevalencia

La prevalencia del TLP se estima en un 1,6% en la población general y entre un 6% y un 10% entre las personas que acuden a centros de salud mental. Asimismo, en torno al 20% de los pacientes psiquiátricos hospitalizados presentan este diagnóstico. El suicidio consumado se produce en el 8-10% de los casos, siendo habituales los actos de autolesión (tales como cortes o quemaduras), las amenazas y los intentos de suicidio. El TLP se diagnostica más frecuentemente en mujeres (en torno al 75% de los casos) que en hombres.

Síntomas

Los síntomas del trastorno límite de la personalidad pueden incluir:

  • Esfuerzos desesperados para evitar un abandono real o imaginario.

Las personas con TLP sufren mucho cuando están solos, incluso durante períodos cortos de tiempo, pudiendo llegar a sentirse así incluso cuando están rodeados de gente. Cuando las personas con TLP se sienten ignoradas o rechazadas experimentan reacciones emocionales muy intensas. Si bien es cierto que todas las personas pueden sentirse muy mal cuando temen ser abandonadas o experimentan una pérdida, las reacciones que perciben no son tan intensas como las de las personas con TLP.

  • Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación.

Las personas con TLP pueden necesitar a los demás de forma desesperada y a la vez sentir la necesidad de evitar este contacto íntimo para impedir ser dañadas emocionalmente. Las personas con TLP pueden manifestar sus necesidades de apoyo, compañía o cariño a través de métodos indirectos (idealizar a una persona o devaluarla) o, por el contrario, a través de formas directas y llamativas (amenazas de suicidio o autolesiones). El no entender que un  “déjame  en  paz,  no  quiero  volver  a  verte”  realmente  quiera  decir  “por  favor,  no  me dejes,  te  necesito” crea gran confusión entre los familiares y allegados, que suelen atribuir las conductas de las personas con TLP a intentos manipulativos.

  • Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.

Es frecuente que las personas con TLP refieran no saber cómo son, qué les gusta ni lo que quieren hacer. Las personas con TLP suelen tener una autoimagen variable que generalmente se basa en como son percibidos por los demás. Ante una crítica pueden sentirse como “malos” o “ineptos” y ante un halago pueden sentirse “una buena persona” o “alguien maravilloso”. Esta variabilidad en la forma de percibirse ocasiona cambios de humor y pensamientos contradictorios sobre sí mismos y los demás.

  • Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente dañinas para sí mismo   (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios).

Las  personas  con  TLP suelen percibirse y describirse como “impulsivas” aunque no es habitual que reflexionen sobre los motivos por los que reaccionan de esta manera. Las personas con TLP pueden recurrir al abuso de sustancias para “desconectar” o “evitar pensar” y no únicamente por placer. Una persona puede consumir drogas o beber alcohol porque le gusta la sensación, pero no  necesariamente por  un  intenso malestar de que  “necesita  frenar”  (que  sería lo que habitualmente lleva a una persona con TLP a reaccionar así).

  • Comportamientos intensos  o  amenazas  suicidas  recurrentes,  o  comportamiento  de automutilación.

Las personas con TLP presentan una gran hipersensibilidad y muchas dificultades para tolerar y manejar las emociones negativas. Los cortes, las quemaduras, las amenazas suicidas e incluso los intentos de suicidio suelen ser la única manera que ha encontrado la persona con TLP a hacer frente a las dificultades. En la mayor parte de los casos, estos comportamientos son interpretados por familiares y allegados como chantajes y manipulaciones.

  • Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo.

Las personas con TLP presentar una gran inestabilidad emocional que suele manifestarse mediante cambios bruscos en el estado de ánimo. El estado de ánimo de tipo disfórico (tendencia a sentirse triste o desmotivado) característico de las personas con TLP, suele ser interrumpido por periodos de ira, angustia o desesperación, siendo inusuales las  ocasiones  en las que  un estado de bienestar o satisfacción llega a tomar el relevo.

  • Sentimientos crónicos de vacío.

Algunas personas con TLP describen la sensación de vacío como un sentimiento muy intenso que “invade  todo  su  ser”, mientras que otros informan “que  no  hay  nada  que  les  llene  ni  que  les  aporte  nada”, o  hablan  de  “un  dolor  que  les  traspasa  y  los  anula”. Una manera habitual que tienen las personas con TLP para intentar gestionar esta sensación es recurrir a conductas   dañinas   con   la   intención   de  desconectar  y en algunos casos, a intentos de suicido.

  • Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira.

Algunas de las personas con TLP tienen respuestas impredecibles, consistentes en cambios bruscos de humor o repentinas explosiones emocionales. Estas explosiones pueden ser verbales, físicas o combinadas (p. ej., exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes). En algunos casos existe la tendencia a alternar entre el tipo de explosión.

  • Ideas paranoides transitorias o síntomas disociativos graves.

Las personas con TLP pueden desconfiar hasta límites inimaginables en situaciones de estrés, llegando a rozar la paranoia.

Los  síntomas  disociativos  graves  suelen  estar  relacionados  con  experiencias  tempranas  y  es frecuente encontrarlos en los pacientes que han sufrido abusos en la infancia.

Comorbilidad

Este trastorno de la personalidad presenta una alta comorbilidad con otros trastornos mentales, principalmente trastornos depresivos y bipolares, trastornos de consumo de sustancias, trastornos de la conducta alimentaria (especialmente bulimia nerviosa), trastorno de estrés postraumático y trastorno por déficit de atención. También se presenta de manera comórbida con otros trastornos de la personalidad.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5a ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
  • Mosquera, D. (2004). Diamantes en bruto (I): un acercamiento al trastorno límite de la personalidad: manual informativo. Madrid: Pléyades.
  • Mosquera, D. (2009). Trastorno Límite de la Personalidad. Una aproximación conceptual a los criterios del DSM-IV-TR. Revista Persona, 7-22. Obtenido de https://www.intra-tp.com/articulos/