Los inicios de la teoría polivagal se remontan a 1969 con los trabajos de Stephen Porges. En el artículo de hoy revisaremos los conceptos básicos de la teoría polivagal así como de los sistemas de lucha, huida y colapso.

La teoría polivagal establece que el sistema nervioso autónomo (SNA) es el encargado de regular las emociones, las vísceras, el apego y la interacción social. El SNA nos protege respondiendo de forma automática a las señales de seguridad, peligro y amenaza vital.

Rama simpática y parasimpática

Los estudios de Porges defienden que el SNA esta formado por dos ramas:

  • Rama simpática: se activa ante señales de peligro y prepara al organismo para la acción a través de la descarga de adrenalina (respuesta de lucha o huida).
  • Rama parasimpática: estaría dividida a su vez, en dos ramas, la vagal ventral y la vagal dorsal.

Rama vagal ventral y vagal dorsal

La rama vagal ventral la compartimos con los mamíferos y es la vía más reciente a nivel evolutivo. La activación de esta rama permite percibir el mundo como un lugar tranquilo donde podemos sentirnos seguros y arropados. Se relaciona con la conducta social y la comunicación interpersonal, favoreciendo la sintonización con los demás. Asimismo, regula el ritmo cardíaco y las respiraciones plenas.

Compartimos la rama vagal dorsal con los reptiles, siendo esta la más primitiva de las tres. Se activa ante señales de peligro extremo y provoca un estado protector de inmovilización. Esto es, el sistema se apaga para lograr sobrevivir.

Niveles de seguridad

El nivel de seguridad percibido por el individuo determina que rama se activará en un momento u otro.

LUCHA O HUIDA FRENTE A COLAPSO

De este modo, cuando nos sentimos amenazados, instintivamente buscamos ayuda, apoyo y consuelo en los demás a través de la activación parasimpática de la rama vagal ventral.

Sin embargo, si nadie responde a nuestra petición de ayuda, o nos encontramos ante un peligro inmediato, el organismo se prepara para luchar o escapar. Cuando se activa el sistema simpático nuestro ritmo cardíaco se acelera y la respiración se vuelve entrecortada y superficial, preparándonos para luchar contra nuestro atacante o para correr a un lugar seguro donde podamos protegernos.

Por último, la rama vagal dorsal se activa cuando lo demás falla y no tenemos posibilidad de escapar. En esta situación el organismo reacciona con una respuesta de colapso con el objetivo de reducir al mínimo el gasto energético . El ritmo cardíaco se reduce, nos cuesta respirar y los intestinos dejan de funcionar.

INTERACCIÓN SOCIAL

Cuando el sistema vagal ventral toma el control nos sentimos tranquilos y relajados. En este estado sintonizamos con los demás a través del lenguaje no verbal (sonrisa, asentir, cercanía) y conectamos con nuestras propias experiencias (cuidado de uno mismo, consecución de metas, pasar tiempo con los demás, etc.).

Elaboración propia

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El miedo me susurra y noto el poder de su mensaje. Muévete, haz algo, escapa. No se puede confiar en nadie. No hay lugar seguro…

Deb dana

Referencias bibliográficas:

Dana, D. (2019). La teoría polivagal en terapia. Cómo unirse al ritmo de la regulación. Barcelona: Editorial Eleftheria.

Van der Kolk, B. (2015). El cuerpo lleva la cuenta. Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma. Barcelona: Eleftheria.