Muchas veces escuchamos que al psicólogo solo van los locos, las personas que son débiles o que no saben solucionar los problemas por sí mismos. También escuchamos que «el tiempo lo cura todo» o que tener un amigo con el que poder desahogarnos de vez en cuando es suficiente. Estos son solo algunos de los mitos sobre la psicología más frecuentes.

Solo los locos van al psicólogo

Muchas veces escuchamos «¿Para qué voy a ir yo a un psicólogo? ¡Si yo no estoy loco!» En ocasiones, las personas que acuden al psicólogo son consideradas débiles («siempre fue muy sensible») o incompetentes porque no han sido lo suficientemente fuertes para afrontar situaciones o para solucionar los problemas por si mismos («tiene miedo hasta de ir solo a la vuelta de la esquina»).

Cuando una persona acude a un psicólogo lo hace no porque sea débil o incompetente sino porque tiene una dificultad y busca ayuda especializada para solucionarla. El psicólogo es un profesional especializado que cuenta con los conocimientos, experiencia y habilidades necesarias para realizar un tratamiento psicológico adecuado. Por tanto, ir al psicólogo es más un acto de responsabilidad que una señal de debilidad.

Un buen amigo es el mejor de los psicólogos

El apoyo social y familiar es muy importante para nosotros ya que el ser humano es un ser social. Cuando hemos tenido un mal día suele reconfortarnos mucho compartir lo ocurrido con nuestros seres queridos, ya sea nuestro mejor amig@, un familiar o nuestr@ compañer@ de trabajo.

Sin embargo, existen muchas situaciones en las que hablar con un amig@ o escuchar sus consejos no es suficiente. Muchas veces ocurre que por mucho que hablemos del problema, aunque en el momento nos sintamos mejor, este no se soluciona por sí solo.

Por otro lado, el trabajo del psicólogo va más allá de dar meros consejos. Tiene que ver más bien con ayudar a la persona a encontrar las estrategias que le ayuden a resolver una dificultad o conseguir un objetivo participando de manera activa durante todo el proceso.

El tiempo lo cura todo

Detrás de este mito se esconde la idea de que si esperamos un tiempo las cosas se irán recolocando poco a poco sin que tengamos que hacer nada. Nada más lejos de la realidad, cuando ignoramos o bloqueamos nuestras emociones, lejos de desaparecer, estas se quedan almacenadas pudiendo ser reactivadas por cualquier desencadenante.

Por otro lado, el paso de tiempo puede contribuir a cronificar una dificultad que podría haberse solucionado más fácilmente de haber intervenido previamente sobre él.


Estos son solo algunos de los mitos sobre la psicología más habituales. ¿Los habías escuchado en alguna ocasión? Coméntanoslo en https://www.facebook.com/PsiCape.Psico o https://www.instagram.com/psicapepsicologia/

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«No es más fuerte quién no necesita ayuda, sino quién tiene el valor de pedirla cuando la necesita»

F. bOWRING