Los niños experimentan diversos miedos durante su desarrollo, siendo estos muy frecuentes en la infancia (casi todos los niños refieren al menos un temor importante). La mayor parte son pasajeros, de poca intensidad y típicos de una edad determinada.

Miedos evolutivos

El miedo a los extraños aparece a los meses de nacer, dejando entrever que el bebe ya puede identificar rostros familiares. Los miedos evolutivos son saludables debido a que constituyen un sistema primitivo de alarma que permite al niño evitar situaciones potencialmente peligrosas.

Sin embargo, en ocasiones se convierten en un problema, ocasionando malestar clínicamente significativo y alterando negativamente el funcionamiento diario del niño y su familia.

Miedos no evolutivos

Los miedos pierden su función evolutiva o utilidad cuando resultan:

  • Desproporcionados: el objeto temido es inocuo y objetivamente no entraña amenaza alguna (por ejemplo, la oscuridad).
  • Inadaptados: la exposición al objeto temido produce una respuesta de intenso malestar que se traduce en grandes preocupaciones y síntomas desagradables (náuseas, diarrea, mareos, desmayos, dolores de cabeza, etc.). Asimismo, el estilo de vida del niño se ve alterado negativamente a todos los niveles (personal, familiar, académico y/o social).
  • Inapropiados con respecto a las demandas de la situación (por ejemplo, el niño huye aterrorizado cada vez que se enciende un mechero).

En estos casos hablamos de “fobia”.

Clasificación de los miedos según la edad

La tendencia es que los temores disminuyan con la edad. Los estudios longitudinales realizados en este campo ponen de manifiesto que durante el primer año los miedos más comunes son los relacionados con estímulos intensos y desconocidos (como ruidos fuertes y personas extrañas) seguidos hasta los seis años de temores relacionados con animales, tormentas, oscuridad, seres fantásticos (como brujas o fantasmas), catástrofes y separación de los padres. A partir de los seis años aparece el miedo al daño físico, al ridículo y, un poco más tarde, a las enfermedades y accidentes, al bajo rendimiento escolar y a las desaveniencias entre los progenitores. De los 12 a los 18 años sobresalen los miedos relacionados con las relaciones interpersonales y la pérdida de la autoestima (por ejemplo, miedo a equivocarse o a hacer el ridículo, al fracaso escolar o a ser observado por los demás).

Por tanto, con el paso de los años los temores evolucionan de miedos físicos y fantasiosos a miedos sociales.

En resumen,

EDAD

MIEDOS COMUNES EN LA INFANCIA

0-2 AÑOS Predominan: pérdida del sostenimiento, ruidos fuertes, desconocidos, separación de los padres.
3-5 AÑOS Remiten: pérdida del sostenimiento, desconocidos.

Persisten: ruidos fuertes, separación.

Predominan: oscuridad, animales, daño físico.

6-8 AÑOS Remiten: ruidos fuertes.

Persisten: separación, oscuridad, animales, daño físico.

Predominan: monstruos, tormentas.

9-12 AÑOS Remiten: separación, oscuridad, monstruos.

Persisten: animales, daño físico, tormentas.

Predominan: escuela, muerte.

13-18 AÑOS Disminuyen: tormentas.

Persisten: animales, daño físico, escuela, muerte.

Predominan: apariencia física, relaciones sociales.

Referencias bibliográficas:

Méndez, F. (2003). El niño miedoso. Pirámide.

Méndez, F. (1012). Miedos y temores en la infancia: Ayudar a los niños a superarlos. Pirámide.

Méndez, F., Inglés, C., Hidalgo, M., García-Fernández, J., y Quiles, M. (2003). Los miedos en la infancia y la adolescencia: un estudio descriptivo. Revista Electrónica de Motivación y Emoción, 6(13), 150-163.