Las formas de envejecer son diversas. Sin embargo, la mayor parte de las personas (incluyendo a las personas mayores) suelen tener ideas negativas sobre la vejez y el envejecimiento (también denominados estereotipos). Dichos estereotipos actúan de forma negativa y, en muchas ocasiones se convierten en profecías autocumplidas, en discriminación y actitudes negativas hacia a los mayores.

Estereotipos en la vejez

Cuando las personas mayores expresan verbalizaciones como “yo ya no estoy para estas cosas”, “a mi edad yo ya no puedo…”, “es imposible que yo haga eso”, están achacando a su edad aspectos que limitan su conducta. Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones, las limitaciones provienen de otras causas, no de la edad (por ejemplo, sobrepeso o ausencia de forma física).

No debemos olvidar que los estereotipos sociales determinan el comportamiento de la población y pueden acarrear edadismo (es decir, la discriminación por razón de edad) y que los estereotipos relativos al grupo influyen en la visión que la persona mayor tiene de sí misma. Esto último es muy importante debido a que la auto-percepción que las personas tienen de su propio envejecimiento influye en su salud y en su longevidad.

Mitos sobre la vejez

A continuación revisaremos algunos de los mitos más frecuentes sobre la vejez:

  1. La rapidez para ejecutar cosas disminuye con la edad. Verdadero, los tiempos de reacción declinan con la edad desde muy temprana edad (a partir de los 20 años aproximadamente).
  2. Los trabajadores mayores son menos productivos que los más jóvenes. Falso, en términos generales los trabajadores mayores son tan productivos como los más jóvenes, aunque existen excepciones (por ejemplo, trabajos que requieren de fuerza física).
  3. A medida que nos hacemos mayores se va incrementando la probabilidad de enfermar. Verdadero, con la edad el sistema biológico se va haciendo menos eficiente.
  4. Las personas mayores suelen tener menos accidentes que las más jóvenes. Verdadero, las personas mayores suelen ser más precavidas y van más despacio, lo que se traduce en menos accidentes con respecto a los más jóvenes.
  5. Estar en forma física es más dependiente de la edad que de la práctica. Falso, las personas mayores que han realizado ejercicio con frecuencia pueden tener mejor forma física que los jóvenes que no han hecho ejercicio. Por tanto, el entrenamiento es fundamental para tener una buena forma física.
  6. La depresión es un problema muy común en la vejez. Falso, las personas mayores que viven en la comunidad tienen una prevalencia de depresión similar a las personas de otras edades.
  7. Las personas mayores pueden aprender aproximadamente tanto como las más jóvenes si están motivadas. Verdadero, pero solo si están motivadas. Cuando las personas mayores se “desentienden” del aprendizaje y no están tan implicadas, el aprendizaje es más lento con respecto a los más jóvenes (que aprenden más rápidamente y requiriendo de menos ensayos).
  8. La prevención y la rehabilitación no tienen efecto en la vejez. Falso, a lo largo de toda la vida se puede prevenir la enfermedad y se pueden rehabilitar las patologías.
  9. Con la edad se pierde la capacidad para mantener relaciones sexuales. Falso, con la edad disminuye el deseo sexual, pero esto no implica la imposibilidad para mantener relaciones sexuales o que estas sean menos satisfactorias.
  10. Las personas mayores se parecen más entre sí que las más jóvenes. Falso, a lo largo del ciclo vital nos vamos diferenciando de los demás. Es nuestra propia experiencia vital la que hace que nos vayamos diferenciando de los demás.

¡Derribemos las falsas ideas sobre la vejez!

Referencias bibliográficas: