¿Cómo se establece un apego seguro con los niños? En este artículo exploraremos cinco elementos clave conseguirlo.

Según Bowlby, el apego es un comportamiento que favorece la búsqueda de proximidad entre el niño y sus padres. Se ha observado que la capacidad del niño para establecer vínculos afectivos a medida que crece se ve muy influida por el vínculo que establece con sus padres.

Resulta fundamental que las figuras de apego proporcionen al niño una base segura para, desde ahí, animarlo a explorar el ambiente. Asimismo, es importante que los padres contengan y protejan al niño cuando lo necesita.

Siegel establece cinco elementos clave para que los padres puedan establecer un apego seguro con sus hijos.

Colaboración

Las relaciones sólidas se construyen en contextos donde sea posible una comunicación en colaboración. La transmisión de señales no verbales que fomenten el contacto afectivo como mecer, acunar, besar, abrazar o hablar con suavidad, originan una conexión entre el niño y los padres.

Diálogo reflexivo

Los padres reconocen las señales que envía el bebé, luego niño, y les otorgan un sentido con el objetivo de comunicarse con el bebé y más tarde con el niño. De este modo, los niños se sienten vistos y sentidos cuando perciben que sus emociones son comprendidas y tenidas en cuenta por sus padres.

Reparación

Experimentar un reencuentro tras sentir un estado afectivo negativo, enseña al niño que las emociones desagradables y el malestar pueden ser toleradas y transformadas en conexión y sintonía.

Narración coherente

Los padres construyen historias sobre los acontecimientos y situaciones vividas. Los relatos no deben centrarse únicamente en la acción, sino también en las sensaciones, emociones y creencias que la acompañaron. Buscamos relatar, contar, disfrutando de los sucesos entrañables y tolerando y otorgando un sentido a los perturbadores.

Comunicación emocional

Los niños disfrutan cuando sus padres comparten con ellos juegos, bromas y risas. El disfrute mutuo fomenta la conexión entre ambos. Igualmente importante es la capacidad de los padres para permanecer cerca del niño en los momentos emocionalmente desagradables. Los padres sintónicos permanecen junto al niño y lo acompañan mientras experimenta las emociones dolorosas. Los padres que calman a sus hijos y les enseñan a manejar el malestar favorecen que sean ellos mismos los que lo hagan en un futuro.

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Si queremos a un niño independiente y seguro de sí mismo debemos intentar establecer una relación de apego seguro con él, lo cual implica estar presentes y disponibles, entendiendo y atendiendo a sus necesidades como tales.

Mariel Bonnefon

Referencias bibliográficas:

Cortés, C. (2018). Mírame, siénteme. Estrategias para la reparación del apego en niños mediante EMDR. Desclée De Brouwer.

Garrido-Rojas, L. (2006). Apego, emoción y regulación emocional: Implicaciones para la salud. Revista latinoamericana de psicología, 38(3), 493-507.