En lo que respecta a la persona con demencia, el cuidador es la figura más importante. Es frecuente que los familiares de las personas con demencia experimenten la sensación de que su ser querido se ha convertido en otra persona que nada tiene que ver con el marido, hermano o amigo que habían conocido toda la vida. A medida que el proceso avanza, comunicarse con una persona con demencia se convierte en una tarea cada vez más difícil. Por ello nos preguntamos, ¿Cómo puede el cuidador mantener la comunicación con la persona cuya personalidad se ha alterado tanto que deja de ser aquel que se ha conocido durante tanto tiempo?

A continuación describimos algunos principios básicos para mantener una conversación con una persona con demencia.

¿Qué hacer?
  • Tomar la iniciativa a la hora de iniciar la conversación.
  • Captar la atención de la persona con demencia (por ejemplo, sentarnos en frente y sonreír).
  • Utilizar un lenguaje claro. Hablar despacio.
  • Simplificar las frases, proporcionando la mayor información posible.
  • Dar instrucciones sencillas y repetirlas.
  • Vocalizar utilizando un tono de voz cálido.
  • Mantener el contacto visual.
  • Potenciar nuestro lenguaje no verbal, procurando que la comunicación verbal y no verbal coincidan.
  • Señalar o mostrar objetos de los que estemos hablando o vayamos a utilizar para facilitar la comprensión.
  • Establecer contacto físico si la persona con demencia lo permite. Mostrar cariño a través de carantoñas, abrazos, caricias o besos.
  • Ofrecerles el tiempo que necesiten para procesar el mensaje y responder.
  • Ser pacientes ante las continuas repeticiones.
  • Eliminar ruidos de fondo.

¿Qué evitar?
  • Hablar con un tono infantil.
  • Utilizar expresiones como “¿no te acuerdas?”
  • Terminar sus frases.
  • Forzar la comunicación.
  • Hacer que se sienta evaluada.
  • Hablar varias personas a la vez.
  • Mantener conversaciones diferentes con ellos y otras personas.
  • Criticar o corregir. En lugar de ello, trata de imaginar que está tratando decirte.
  • Discutir y hablar alto en presencia de la persona con demencia.
  • Hablar de ellos delante de ellos.

 

Referencias bibliográficas:

Abizanda, P., y Jordán, J. (2011). Conocer para aceptar. Enfermedad de Alzheimer. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.