Las parejas acuden a terapia por diversos motivos. Lo más habitual es que se encuentren en momentos y disposiciones diferentes (por ejemplo, uno de los miembros de la pareja se siente insatisfecho mientras que el otro no tiene quejas). Hay parejas en las que la consulta inicial se circunscribe únicamente al plano sexual. En muchas otras, la dificultad nuclear se encuentra en la comunicación. En este artículo analizaremos las claves que han de estar presentes para funcionar bien en pareja.

Principios básicos para un buen funcionamiento de la pareja

Willi (1978) plantea tres principios básicos que resultan muy útiles para que nuestras relaciones de pareja se desarrollen con éxito:

  1. El principio de deslinde: tiene que ver con la intimidad. Esto es, hasta que punto renuncio a mi mismo por el otro (límites internos) y cuánto permito a los demás que entren en mi relación (límites externos). Para que una pareja funcione adecuadamente han de definirse claramente ambos límites.
  2. El principio de adoptar papeles «maduros» e «infantiles» alternativamente: en una pareja estos papeles no deben repartirse de forma rígida ni polarizada, de forma que cada uno de los miembros de la pareja tenga la posibilidad de cuidar al otro en unos momentos y de ser cuidado en otros.
  3. Principio de igualdad de valor: es fundamental que los cónyuges experimenten la sensación de igualdad en términos de autoestima. Si un miembro de la pareja siempre intenta mostrarse superior al otro en lo relativo a cualidades sociales y personales o continuamente tiende a señalar las dificultades en el otro, el equilibrio del sentimiento de autoestima se rompe.

Patrones de comunicación-interacción

Bowlby (1969) establece los siguientes patrones para una buena interacción en las parejas:

  • Uso de estrategias para la resolución y afrontamiento de los conflictos de pareja.
  • Interés por alimentar la relación entre ambos cónyuges y la de los hijos, en caso de que los haya.
  • Adecuada expresión emocional, así como de preferencias u opiniones.
  • Elevado nivel de autorregulación.
  • Percepción del otro y de uno mismo como individuos con identidades propias y necesidades específicas.
  • Valoración mutua en la que se destacan y aprecian las cualidades del otro y de uno mismo.
  • Conductas de apego que tienen como resultado la intimidad.

Pautas relacionales en la pareja

A continuación se recogen algunos elementos importantes sobre la comunicación saludable en las parejas:

  • Comunicación clara, pertinente y empática.
  • Comunicación asertiva: se refiere a la expresión de sentimientos, ideas u opiniones personales de manera directa, sin forzar el acuerdo del otro a través del control aversivo (castigo o amenaza de castigo) (Carrasco, 1996), ni renunciando a las propias necesidades.
  • Estilo comunicativo compartido y negociado, basado en el reconocimiento mutuo y en el respeto por las individualidades y los espacios compartidos (Cuervo, 2013).
  • Estilo comunicativo que promueve el aprendizaje: los miembros de la pareja aprenden de la práctica, propia y de los otros.
  • Comunicación reflexiva: busca proponer distintas alternativas de acción frente a diversos supuestos, desde una perspectiva de anticipar posibilidades (por ejemplo, si esto nos pasase a nosotros, ¿qué haríamos?) (Cuervo, 2013).

La presencia de estos principios, patrones y pautas no garantiza el éxito en una relación de pareja. Más bien establece un marco en el que los miembros de la pareja pueden construir una unión satisfactoria para ambas partes.

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Nunca por encima de ti, nunca por debajo de ti, siempre a tu lado

Walter Winchell

Referencias bibliográficas:

Beyeback, M. (2016). 200 tareas en terapia breve: individual, familiar y de pareja. Barcelona:Herder.

Cuervo, J. J. (2013). Parejas viables que perduran en el tiempo. Diversitas: Perspectivas en psicología, 9(2), 257-270.

Díaz, J. (2003). Prevención de los conflictos de pareja. Desclée de Brouwer.