¿Qué es el Trastorno Bipolar?

El Trastorno Bipolar (TB) consiste en una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo. Las personas con trastorno bipolar presentan durante días, semanas o meses, períodos de pérdida de interés en sus tareas habituales, falta de concentración, fuerte apatía (cualquier quehacer o contratiempo se convierte en un obstáculo insuperable) y alteraciones del sueño y del apetito. Estos síntomas también están presentes en los trastornos depresivos. Sin embargo, los pacientes con trastorno bipolar experimentan además las denominadas, según su intensidad, fases de “manía” o “hipomanía”, durante las cuales se sienten capaces de cualquier cosa, emprenden muchos proyectos, hablan en exceso, gastan más dinero de lo habitual y se molestan fácilmente si se les lleva la contraria. Algunos pacientes presentan fases mixtas en las que se entremezclan síntomas depresivos y de euforia.

Algunos de los mitos más comunes acerca del trastorno bipolar son:

1º) Los bipolares oscilan continuamente entre la alegría y la tristeza.

Muchas personas creen que las personas con trastorno bipolar tienen frecuentes cambios de humor equiparables a los que experimentamos cuando algo no nos va bien (por ejemplo, suspendemos un examen). Sin embargo, los cambios en el estado de ánimo en las personas con trastorno bipolar son más graves, más duraderos e interfieren en el funcionamiento habitual de la persona. Por ejemplo, durante las fases depresivas las personas con trastorno bipolar pueden necesitar ausentarse temporalmente de su trabajo o estudios porque no logran levantarse de la cama por mucho esfuerzo que hagan.

2º) Los bipolares podrían mejorar si tuviesen más fuerza de voluntad.

En ocasiones las personas con trastorno bipolar son acusadas de ser vagos o de tener poca voluntad. Durante las fases depresivas las personas con trastorno bipolar experimentan apatía y abulia (falta de voluntad) pero, además, pierden el interés por actividades que anteriormente le resultaban agradables y se sienten culpables por su incapacidad para afrontar situaciones de la vida cotidiana. Al final del episodio depresivo los niveles de actividad normal reaparecen y las personas con trastorno bipolar recuperan su nivel de rendimiento anterior en el trabajo y/o en los estudios.

3º) Los bipolares o sus familiares son los responsables de la aparición de la enfermedad. 

En ocasiones el diagnóstico de trastorno bipolar provoca que los pacientes o sus familias se pregunten si podrían haber hecho algo que acabó provocado la enfermedad. Lo cierto es que el trastorno bipolar no es culpa de nadie. La presencia de la enfermedad se debe a la combinación de factores genéticos y ambientales.

4º) Las personas con trastorno bipolar son agresivas y peligrosas.

En absoluto. Puede ocurrir que en una descompensación maníaca la persona presente síntomas como irritabilidad, impulsividad o agresividad, pero éstos remiten una vez que la fase ha finalizado. No se trata de un rasgo de la personalidad, sino de síntomas de la enfermedad que pueden o no estar presentes durante el episodio de descompensación. La mayor parte de las personas con enfermedad mental grave no son violentas. Desde el punto de vista estadístico no se aprecian diferencias con las personas que no tienen enfermedad mental. En contra, son más vulnerables a ser víctimas de violencia en comparación con las personas que no tienen un problema de salud mental.

5º) Las personas con trastorno bipolar no pueden llevar una vida normal.

La mayoría de las personas con trastorno bipolar piensan que la enfermedad mejora significativamente cuando comienzan a recibir el tratamiento adecuado. Aunque todavía no hay “cura” para el trastorno, un tratamiento eficaz permite controlar la enfermedad. En un gran porcentaje de casos es posible mantenerla asintomática, mientras que en otros el tratamiento mitiga lo suficiente para llevar una vida prácticamente normal. Sin embargo, algunos pacientes sufren una forma grave de la enfermedad que les impide una vida normal y les incapacita para el trabajo.